domingo 19 de julio de 2009

Canción del Cazador

La noche envuelve la soledad del cazador,
sólo en la penumbra del espeso bosque,
pulmones congelados, viento frio y cortante,
mirada fija y penetrante. Mano firme,
respiración acompasada, pasos seguros.

Un estruendo rasga la noche oscura
la presa está cerca y él está esperándola.
Irrumpe en el claro bajo las copas de los árboles
de entre los matorrales surge una bestia
babeante y de punzantes cuernos, no hay tiempo de
apartarse de su camino, una mano firme
aferra el arco, la otra ágil y veloz como el viento
coge entre sus dedos una flecha, la aposta en su arco...

La bestia cae fulminada a pocos centimetros del cazador
ésta noche es fructífera para la caza
pero algo ahuyenta las bestias de sus cuevas
algo maligno, algo negro, algo corrupto....

No importa, el cazador comienza a despiezar su trofeo
cargado de provisiones continúa su camino.
Ésta noche será recordada por los bardos que
entonarán la Canción del Cazador.